El carisma de Marcelino ha trascendido su época y su persona y ahora forma parte de nuestro estilo educativo. Una escuela Marista se caracteriza como tal porque en ella encontramos elementos que nos proveen de una esencia propia.
La pedagogía marista se desarrolla siguiendo esta
misma línea de sencillez que va directamente a lo esencial, dando frutos de
equilibrio y fecundidad.
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